Ambición

13 marzo, 2010 at 1:19 pm (Relatos Libres)

-¿Por qué? -pensó-, qué lo había llevado ahí, a ese instante en su no-vida, al momento que había esperado tanto tiempo. Se repetía una y otra vez mientras observaba las cuencas vacías del cráneo que sostenía en su mano.

Pobre criatura -pensó- debería agradecerle el haberla liberado de su esclavitud; no le interesaba la criatura en si, solo debía eliminarla del camino. El momento se acercaba y no quería nada que lo pudiera molestar, el tiempo se acababa y a quien él esperaba ya estaba por llegar.

Su mente divagaba, ya había planeado esto durante mucho tiempo, cada paso, cada detalle estaba listo, no era necesario pensar más en eso, ya la suerte estaba echada y el combate era inminente, hoy conseguiría lo que ambicionaba o moriría en el intento…..¡morir! -se dijo, mientras un escalofrió, si tal cosa era posible en él recorría todo su cuerpo- no debía morir, no podía morir, ya todo estaba planeado, hoy era el momento y no podía fallar.

Ya empezaba a caer la tarde y la neblina se arremolinaba a sus pies, hacia frió y el clima estaba húmedo, llovía mucho en esa época del año en Tirisfal Glades y el pantano invadía ya sus botas.

Recordó su “nacimiento” el día en que despertó siendo un no-muerto, antes de eso solo era un esclavo de los deseos del Rey Lich, pero ya no, ahora era esclavo solo de sus propios deseos y ambiciones o de los deseos y ambiciones del que pudiera pagar un buen precio –pensó para si y una sonrisa hubiera aparecido en su cara de no ser por el yelmo negro que llevaba-, recordó que su nacimiento no había sido normal y que en el proceso había perdido todos sus recuerdos humanos, solo recordaba ser un no-muerto…nada más, salvo por los sueños y los fogonazos de imágenes que algunas veces lo invadían, él no recordaba nada y las imágenes que veía eran como un enorme rompecabezas y nunca algún pequeño recuerdo que afloraba en su mente se conectaba con algún otro, pero ya se había acostumbrado y más aún resignado a no tener mas pasado que el que se había forjado desde ese día, el día que había renacido y  decidió llamarse a si mismo como “Malebolgia”. Recordaba que ese nombre había venido a él en un sueño la primera noche después de su nacimiento y no sabia por que se le hacia familiar como si el nombre hubiera sido escrito para él y solo él.

Desde ese momento había descubierto una habilidad innegable con la espada, talvez tenia algo que ver con la vida que no recordaba, pero eso ya no importaba, había decidido ser un guerrero, el mejor guerrero y así ser digno de servir al lado de su señora. Pensó en la primera vez que la había visto, él era un novato todavía, un guerrero de poca monta o ninguna ante muchos, aún tenia mucho por aprender y carecía de las habilidades necesarias para ser un guerrero de elite, todavía era un chiquillo, sin embargo él tenía que ir a entregarle su arma y su vida a su señora, a ella le debía todo, sin ella solo seria un esclavo sin alma, ni albedrío.

Descendió por el recinto hacia donde sabia que ella se encontraría, nunca la había visto pero eso no evitaba que sintiera respeto y admiración hacia ella; sudaba o eso creía ya que en un no-muerto eso seria imposible, sentía que si su corazón todavía latiera estallaría antes de llegar a ella, las piernas le temblaban, la cabeza le martillaba, los sentidos lo embotaban, veía sin ver, escuchaba sin escuchar, solo seguía al heraldo que se encargaría de llevarlo ante su señora. Seguían descendiendo y Malebolgia solo trataba de contener sus emociones, ¿seria que se había apresurado al presentarse ante ella todavía siendo un novato?, ¿ella lo despreciaría y lo rebajaría por ser lo poco que era?, ¡No! – se grito y acallo todos los murmullos que acosaban su cabeza- ella a pesar de todo amaba a sus súbditos y solo ellos le importaban o por lo menos eso decían, se tranquilizo y entro a la sala final con un aplomo que ni él mismo creería tener en ese momento.

Lo primero que lo sobresalto fue la imponente figura del Nathrezim, el demonio se alzaba cerca al trono, lo impresiono tanto que casi no se da cuenta de la pequeña y menuda figura a su lado, cuando la logro enfocar bien, la vio…….era ella su señora, la reina de Los Forsaken, era Lady Sylvanas. Se sintió insignificante, como una pelusa al viento, solo callo de rodillas y clavo sus ojos en el suelo pensando que si la miraba con sus horribles ojos podría mancharla.

El heraldo lo presento, aunque el ya estaba en el suelo Sylvanas lo miro divertida  -algo que Malebolgia no pudo observar ya que no se atrevía a mirarla- ella lo observo un rato mas y al fin dijo -¿Querías algo de mi joven Malebolgia?- el trago saliva o hizo el ademán de hacerlo y balbuceo tratando de hablar, nadie lo escucho y se maldijo en silencio por su estupidez, luego se aclaro la garganta y dijo con la mayor tranquilidad que le era posible en ese momento -he venido a vos para entregaros mi espada y mi vida, haz con ella lo que desees mi lady- fue todo lo que alcanzo a decir antes de que se atragantara. Espero en silencio por unos segundos que a él le parecieron horas con la cabeza aún clavada en el piso, momento después Sylvanas hablo, fue simple y directa –Os agradezco tu ofrecimiento y eres bien recibido en mis filas, el comandante de la ciudad te dirá que hacer –guardo silencio, luego agrego- hay potencial en ti puedo sentirlo, pero debes ser más poderoso si de verdad quieres ser de mayor utilidad, seguiré tus pasos… no me defraudes- fueron sus ultimas palabras antes de darse la vuelta y verse inmersa en otros asuntos de seguro más importantes que un novato presentando sus respetos.

Ese día él salió de Undercity con una única idea, la que marcaría su vida y seria su norte hasta que la verdadera muerte lo alcanzara, seria el mejor guerrero de su señora, lo seria por ella y por él, se ganaría su respeto y el de todos y así podría estar más cerca de ella, aunque no fuera por las razones que él desearía.

Desde ese día empezaron sus correrías por todo el mundo, peleando en incontables batallas, conociendo muchos lugares, unas veces de guerrero, otras veces como un simple asesino a sueldo, asaltando un mercader o  rastreando algún humano, todo se volvió aprendizaje, recorrió las inmensas praderas de Durotar, conoció al Señor de toda la Horda, Thrall, un shaman que hasta donde sabia era muy poderoso, poder solo comparable con su astucia y fiereza en la batalla, ellos eran los nuevos aliados de su señora.

En sus andares termino trabajando con un grupo de mercenarios, de todas las clases y razas de la horda, estos se hacían llamar “los Storm”, eran unos fieros combatientes siempre dispuestos a pelear con Honor….o inclusive a dejar este ultimo a un lado si la recompensa lo valía –su rostro y su cuerpo se relajo por un momento, recordando a los grandes amigos y combatientes que conociera en aquel entonces- estaba Neozuljin, el líder de estos mercenarios, un Troll muy sabio y un fiero combatiente pero a su vez muy temperamental, estaba su prometida Wandajin una asesina muy diestra pero con poca experiencia de campo, su mejor amigo había sido un cazador, su nombre “Crane”, se hacia llamar Dr. pero nadie sabe por que, ni mucho menos que podría saber para pedir este titulo que tanto distancia de su naturaleza de cazador.

De eso ya hace mucho tiempo, Malebolgia todavía siendo un novato, se dirigía al sur de las barrenas, distraído como era costumbre en él en ese entonces, no vio venir al enemigo que se acercaba, confundiéndolo con un animal y preguntándose por que un oso estaría en esas planicies, era muy joven e inexperto para percatarse del peligro que lo acechaba, ni siquiera noto cuando el oso se transformaba para dar paso a una luz fulminante que lo golpeo desde el cielo sin el darse siquiera por enterado, solo sintió el suelo al caer semiinconsciente, vio una sombra que se acercaba, sus sentidos embotados por el golpe y el dolor intenso que sentía no le permitían ver más, solo distinguió su silueta, era un elfo nocturno, como podía caer ante un come hojas –se maldijo en silencio, aunque con el tiempo aprendió a respetar a los de su raza, eran unos combatientes fieros en su mayoría- estaba a su merced ya nada lo salvaría, solo podía mirar a la muerte de frente, esperaba el golpe final, cuando de pronto sin previo aviso, vio al elfo saltar a un lado mientras una flecha pasaba por donde hacia no más de un segundo estaba su cabeza, lo sintió rodar por el suelo y emprender la huida convirtiéndose en otra criatura que él hasta el momento desconocía, sintió que algo se acercaba, ¿habría vuelto el elfo?, ¿seria otro enemigo el que se acercaba?, eran algunas de las preguntas que, rondaban su mente antes de desfallecer por sus heridas, solo sintió el olfateo de un animal en su rostro y una voz tosca que le decía, de la manera mas jovial del mundo –casi te mueres, por un pelo- fue lo ultimo que escucho antes de entregarse en los brazos de la inconciencia, mientras una risa retumbaba en su cabeza.

Esa vez había sido Crane quien lo salvara, lo había curado y llevado a la guarida de los mercenarios, a los que él a partir de ese momento decidiera unírseles, le había explicado que era un druida lo que casi lo mata y Jin un jovial Tauren perteneciente a Los Storms se encargo de demostrarle las formas que un druida podía adoptar y como se usaban. Crane le contó que era un enemigo conocido en la zona, por su sagacidad e inteligencia se llamaba Milonix y que él por ser uno de los mejores cazadores se le había encomendado la tarea de darle caza y matarlo,  fue ahí cuando Crane dio con él para salvado de una muerte segura.

Ese día conoció a uno de sus grandes aliados, era un asesino, el mas frió y certero que jamás allá conocido, era un Undead, eso se sabia aunque en su capucha solo se insinuaran unos ojos en lo profundo que examinaban todo con una precisión y frialdad que mataría del susto a sus victimas si lo lograsen ver antes de que él lo hiciera, su nombre no es muy conocido, lo seria si alguna de sus victimas hubiera sobrevivido para esparcir su leyenda, su nombre es “Volkrain”.

Era él también un espía e informante impecable, uno de los mejores en su trabajo, era él quien le diera la información que lo tenia debajo de ese árbol cerca de un camino de Tirisfal Glades, esperando por su rival el que evitaba que se le diera el titulo y el respeto que él tanto anhelaba, quería convertirse en el guerrero mas poderoso de todos los ejércitos de su señora, pero no, no podía hacerlo mientras él estuviera, solo seria un segundón, un subordinado, relegado a las migajas que el otro no deseara, quería su poder y su titulo y los quería ahora –Hoy será el día- mascullo para si – Hoy obtendré lo que merezco, hoy morirá el Duque Letifer.

La sola mención del nombre de su rival, lo ponía tenso, cuanto despreciaba ese nombre, Duque Letifer, era un excelente guerrero el mejor de los Forsaken, se decía y si esto era verdad el mejor de la Horda muy seguramente, era su fama tal que todos sus enemigos le conocían, respetaban e incluso temían, se había ganado su titulo por las innumerables campañas y victorias que consiguió con el pasar de los años, su poder, fortuna y privilegios de los que gozaba no eran producto de la casualidad de eso estaba seguro, todo lo había conseguido a pulso y eso era lo que lo convertía en un adversario formidable.

Su notoriedad era la principal causa de odio y envidia de Malebolgia contra el Duque, con los años Malebolgia había dejado de ser un novato para convertirse en un guerrero curtido por las batallas y la sangre, dejo de ser descuidado para dar paso a un guerrero aplomado, frió y certero, ganándose el respeto y admiración de muchos con el tiempo, pero seguía siendo un segundón, nadie lo tomaría en cuenta como el mejor guerrero de su señora mientras el duque existiera, podría sentarse a esperar que el Duque muriera en combate, pero podrían pasar años y morir primero mientras esperaba.

No, no podía y no quería darse ese lujo, ya había alcanzado el limite de sus habilidades, lo había igualado o mejor aún sobrepasado –pensó- debía ser ahora, no quería esperar mas, sus metas eran prácticamente iguales a las que se puso el primer día que se presento ante Lady Sylvanas, solo variaban un poco – se repetía una y otra vez-, buscaba la misma meta, ser el mejor guerrero, solo que ya el poder, el dinero y el titulo que esto traería para si, no le eran del todo indiferentes, así podría estar mas cerca de ella, la que dominaba todos sus deseos, pensamientos y acciones, podría servirle como él deseaba a su señora Lady Sylvanas.

El momento se acercaba podía sentirlo en lo mas recóndito de su ser, debía estar alerta, debía estar listo. Soltó el cráneo que todavía llevaba en sus manos, este se alejó hasta caer un pantano con un ruido ahogado, se ajusto la armadura y reviso que estuviera bien puesta, ningún detalle podía generarle una desventaja ante su enemigo, este era un guerrero veterano tomaría ventaja de cualquier debilidad que el otro demostrase.

Ajusto la funda de la espada, su escudo y el yelmo; inmerso en sus pensamientos repasaba la estrategia que había decidido usar contra este enemigo, lo había visto pelear muchas veces en otros terrenos donde eran compañeros y esto le había permitido escrutarlo, examinarlo, mirar sus  puntos fuertes y débiles, eran pocos pero los había, siempre los hay,

Su cuerpo estaba ya listo tenso, alerta, expectante, cada parte de su ser se sentía abrumada por la cantidad de sensaciones que lo invadían, pero él no se veía turbado ya acostumbrado a la espera antes de una batalla, no era un chiquillo era un guerrero en todo el sentido de la palabra, pertenecía a la elite de su estirpe, las dudas en combate eran cosas del pasado. La experiencia cuanto cambia a los seres de este mundo –pensó- y un sonido parecido a una risa salió de su boca.

Un débil pero claro sonido del trote de un caballo se acercaba, era cada vez mas palpable, venia del camino por donde debería aparecer el Duque -¿seria él?- la expectativa estaba en su mas alto nivel.

De improviso recordó el ofrecimiento que le había hecho su amigo el asesino Volkrain, le había ofrecido matarlo para no correr riesgo en caso de que Malebolgia perdiera aquella confrontación, solo recibió un meneo negativo de la cabeza, y un ¡NO! Rotundo, él aunque un mercenario  y asesino en muchos sentidos, seguía siendo un guerrero, tenía su honor, además de que servia ser el mejor si en verdad no lo eres, le explico al troll, que lo escucho en silencio, no estaba de acuerdo con su decisión pero la respetaría. No comprendía que para nuestro guerrero ser el mejor no era cuestión de titulo solamente, no, él en verdad quería ser el mejor sin lugar a dudas y para eso debía matarlo en una pelea justa, tal vez no aprobada ante los ojos de su señora pero si justa.

Aparto esos pensamientos de su mente debía estar preparado, el sonido de los cascos de el caballo se escuchaban más cercanos, y la sombra de un jinete se empezaba a dibujar en la niebla.

Malebolgia camino con paso seguro hacia el camino y se paro en la mitad con escudo y espada en mano, el jinete se siguió acercando hasta encontrarse a la vista, de inmediato lo reconoció por su negra armadura, era él, la información de su amigo siempre tan precisa, fue el único pensamiento que se permitió, el jinete se detuvo lentamente, los dos se miraban a los ojos aunque estuvieran escondidos en sus yelmos, tras unos segundo el Duque rompió el silencio y con una voz que rebosaba autoridad y arrogancia dijo -¿qué deseáis?- no sabia hasta que punto el Duque era conocedor de sus intenciones, el también tenia sus espías, de eso no había la menor duda, pero eso ya no importaba ahora.

Malebolgia respiro profundo –cosa que hizo por reflejo más que por necesidad- y con vos fuerte pero calmada dijo a su rival –Hoy se decidirá quien es el mejor-El duque no era tonto sabia a que se refería su nuevo rival, había escuchado de sus ambiciones pero nunca creyó que éste que ahora lo retara tuviera las agallas para hacerlo, el Duque no era ajeno a estos duelos ya varios antes lo habían retado pereciendo en el intento.

Malebolgia se quedo esperando la respuesta o reacción de su rival que hasta ahora permanecía inmóvil, impasible, el Duque lentamente bajo de su montura, un esqueleto tergiversado de lo que un día fuese un caballo, tomo sus armas he hizo un saludo marcial a su oponente que le respondió con uno igual, se miraron y estudiaron fijamente, el equipo y armas del Duque eran claramente mejores, de eso no había duda, pero eso tampoco desmerecía el equipo del otro, fácilmente podría matarle si se descuidaba, se estudiaron un momento más, hasta que fue el Duque nuevamente quien rompió el silencio y dijo -¿Quieres mi titulo y ser el mejor? lamentablemente no hay otra solución- a lo que Malebolgia respondió – Que así sea-

Los dos cargaron al tiempo inmersos en sendos gritos de batalla, con una velocidad que solo enseñan el arduo entrenamiento y años de batallas, sus escudos chocaron con un estruendo seco y se enfrascaron en una cruenta pelea, el chocar del acero resonaba en todo el bosque cercano, pero demasiado lejos de cualquiera que los pudiera escuchar, Malebolgia había escogido el lugar con sumo cuidado, cortes iban y venían, pero eran todos insignificantes, nada para guerreros como ellos, los dos eran expertos espadachines y maestros en el uso del escudo, siempre los golpes mortales eran esquivados o terminaban contra el duro escudo y en un sordo sonido, la batalla era pareja, ninguno cedía un milímetro, Malebolgia había estado ya tres veces cerca de ser herido mortalmente, solo los reflejos adquiridos como mercenario lo habían salvado, su rival era demasiado rápido, más de lo que esperaba, pero él no se había quedado atrás, estuvo apunto de matar a su rival y un pequeño corte en el lado derecho del cuello del Duque lo demostraba, la pelea era larga, de desgaste, pero ninguno tenia mella en sus fuerzas, podrían estar así durante horas, pero la habilidad se impuso, el duque de una estocada directa estuvo a punto de rasgarle el pecho a su rival, el cual no tuvo mas remedio que girar en el suelo para evitar su golpe, esto lo puso en desventaja, cosa que el Duque aprovecho al instante y con un movimiento de la espada que demostraba la gran habilidad que poseía desarmo a su rival, el arma fue a caer entre unos matorrales fuera del alcance del ahora indefenso guerrero, que se veía limitado a defenderse de los embates de su rival, lo había mantenido a raya pero sabia que eso no duraría para siempre, decidió jugársela y cargo contra su rival cosa que el otro no esperaba y con un golpe del escudo lo hizo retroceder dándole unos preciosos segundo para buscar su arma, dio media vuelta y corrió al arbusto donde sabia que estaba su espada, ya su rival se recuperaba del golpe propinado por el escudo y antes de que Malebolgia  pudiera acercarse lo suficiente para recoger su arma…..

Cayo al suelo mientras una daga se enterraba en su pierna, en la parte entre las botas y sus pantalones de placas, el dolor era intenso he inutilizo su pierna que ya no le respondía, cayo al piso y se volvió justo para ver a su enemigo que se acercaba triunfante, espada en mano, dispuesto a darle el golpe final, estaba derrotado él lo sabia y su rival también, solo quedaba esperar la muerte, ya solo le quedaba eso, abiertos los ojos observo a su verdugo acercarse, vio que se paraba junto a él levantando la espada para dar su golpe final…golpe final que no sucedió, en ese mismo momento se escucho un sonido de un objeto que cortaba el viento, un sonido que le era muy familiar, pero que en ese momento no lograba recordar, solo se hizo palpable en su mente lo que era cuando vio a su rival soltar la espada y caer totalmente inerte, se escucho un sonido seco al caer el cuerpo del antes orgulloso y arrogante Duque al piso del camino, y solo ahí vio lo que en su mente ya sabia que iba a encontrar, una flecha en el cuello, en la unión del yelmo con el peto de la armadura, ahí estaba, un examen mas detallado le dio a entender que era de la alianza, las reconocería donde fuera, se arrastro como pudo entre los arbustos donde estaba su espada esperando a este nuevo enemigo que se escondía de su vista, solo un sonido en la distancia le hizo caer en cuenta de lo equivocado que estaba, un aullido de un lobo se escucho otra vez, un lobo que él ya conocía, era la mascota de su amigo, el incondicional “Crane”, vio al orco aparecer entre los árboles, lo había estado espiando esperando que todo fuera como estaba planeado, de no ser así él actuaría -decidió-, no dejaría que su colega y gran amigo muriera en ese paraje, así Malebolgia nunca se lo perdonase, el orco se acerco, el rostro hundido y con expresión expectante se paro a su lado y dijo –lo siento no podía permitir que murieras aquí, nunca me lo perdonaría- de sus hechos se derivaban buenas intenciones de eso no cabía la menor duda, pero el guerrero no pensaba así, estaba su rostro desfigurado por la ira, le habían arrebatado su honor con esa flecha y con una cara que no intentaba disimular en lo más mínimo lo que pensaba le dijo a su compañero – ¡Me haz arrebatado mi honor!- el orco intento explicarse pero decidió callar, sabia que el otro tenia razón, él era de una estirpe guerrera y de una raza que busca el honor sobre todo, era un orco, debería haber entendido los motivos de su amigo, pero este tiempo a su lado había creado lazos entre ellos mucho mas grandes que la sangre, en incontables batallas se debían la vida mutuamente y eso los había vuelto mas que amigos, los hacia hermanos.

El guerrero meditó en lo sucedido mientras se sacaba la daga de su pierna, poco a poco volvía ya la sensación a esta, el dolor era grande y la herida profunda, se hubiera desangrado de haber sido un humano, ya más sereno pregunto por la flecha, era humana, Crane le explico que la había sacado de un cadáver de un pobre insulso que divagaba borracho por las afueras de la ciudad de Booty Bay, jactándose de todos los enemigos que había matado, fue un placer matar al insignificante cazador –afirmo el orco en medio de una mueca burlona- el infeliz se llamaba Amras, pobre estúpido no vio ni venir la muerte que parecía llamar a gritos, los dos se rieron un momento olvidándose de lo sucedido. Así seria mas fácil –pensó al aclararse su mente- Crane no era estupido y había planeado todo muy bien por si era necesario, tuvo el cuidado de matar a Amras con su espada, también de traer su cuerpo desde aquella ciudad, así parecería que el “valiente” guerrero había batallado con este después de que lo descubriera matando por la espalda al Duque, era su oportunidad seria el héroe, tendría lo que había deseado, no de la manera que él esperaba pero lo había logrado.

Su compañero lo ayudo a levantarse, llamaron a sus monturas y mientras estas venían no pudo evitar mirar el cadáver del Duque Letifer, había sido el mas grande guerrero de los de su raza de eso no había lugar a dudas y un pensamiento ensombreció su mente, tenia todo lo que deseaba, estaba vivo y ya nadie se interpondría en su camino, pero aunque tenía eso y mas, solo podía pensar en una cosa, que él que yacía a sus pies aunque estaba muerto, él…….lo había vencido.

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